Terravinum se acoge a la filosofía de este movimiento, surgido en Italia a mediados de los 80, cuyo símbolo es un caracol y que, resumido, no defiende otra cosa que el disfrute de la vida cocinada a fuego lento. ¿Hay algo más evocador que la visión infantil de una cocina con el puchero borbotando a fuego lento un estupendo guiso de fragancias perdidas? ¿No sentimos un especial placer en la visión tranquila y relajada de las volutas de humo caliente del café de los Domingos? ¿No nos sentimos todo el día crispados ante el aluvión de ruidos y estridencias que el movimiento por la ciudad nos depara? Apelemos a nuestra inteligencia; solo se vive una vez y no hay ninguna prisa por concluirla sin haberse enterado de nada.
Desde Terravinum reivindicamos el slow wine: disfrutar del vino de forma tranquila y sosegada, en buena compañía, a pequeños sorbos y en veladas a la media luz del crepúsculo. El vino es remanso; reposo; sabiduría en la viña y aprendizaje esmerado de preciado liquido de la mano de atentos demiurgos. ¿Y en la copa? Hedonista placer. Nos ha acompañado a lo largo de nuestra historia y siempre ha sido el mismo, no ha necesitado de cambios bruscos para mantener su esencia, dignidad y carácter. Qué decir de nosotros.
Desde estas líneas alzamos una copa de buen vino y, con actitud distendida y sonrisa cómplice, elevamos un brindis: ¡Por vosotros, buenos amantes de este bienamado líquido! Que lo degustéis con la morosidad que requiere y exaltéis desde el fondo de sus sensaciones a la amistad, el amor y la vida. ¡Salud!
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Fecha: 2007-05-30